8 de marzo

Esto es:



Soy mujer y trabajo. No me digas feliz día.
No me regales flores.
No me cedas el asiento en el colectivo por mi género. Puedo aguantar un viaje parada, igual que vos.
También abrir puertas y correr la silla en la que voy a sentarme.

Respetame.

No me dediques un tema de Arjona.
No nos digas hoy, por ser 8 de marzo, que somos especiales si mañana te voy a ver en la calle objetivando a una mujer con un silbido.
No me llames musa, ni me definas en función tuya.
No somos complemento para un Adán aburrido.

No me discrimines. 
Tratame ni más ni menos como lo que soy, tu equivalente.

Porque el 8 de marzo existe porque existe la desigualdad.
Y aunque soy mujer, y trabajo, no quiero tu feliz día.

Feliz será -seremos- el día en que ya no haga falta que tengamos un día.



City of blinding lights

Esto es: , , ,

Foto: Facebook de Neuquén al Instante

Que el intendente de la ciudad de Neuquén, Horacio "Pechi" Quiroga, sea fanático de la banda irlandesa U2 no es algo que me hayan confirmado, sino algo que me inventé para encontrarle sentido a sus últimos anuncios.

Es que entre corredores viales, estacionamiento y asfalto nuevo, el mandatario capitalino hizo un lugar para expresar su intención de hacer de Neuquén una city of blinding lights. De esas que vemos en las películas de mucho presupuesto del "primer mundo".

Las pantallas led en las paradas de colectivo serían sólo el comienzo. Una se puede imaginar así a Neuquén convertida en un futuro próximo -lo que se tarde en colocar las pantallitas- en la ciudad de luces cegadoras que encandilaba a Bono y compañía en How to dismantle an atomic bomb.

Corazón de neon, ojos fluorescentes
Una ciudad iluminada por luciérnagas
Están publicitando en el cielo
para la gente como nosotros...


Publicidad hasta en las nubes. Contaminación visual para guardar y repartir.

¿Se imaginan las casillas monocromáticas de la barda -esas que gritan "emergencia habitacional" sin que se las escuche- luciendo de un día para otro brillantes anuncios en soportes importados de 1500 dólares?

Ahora imaginemos la multitrocha elevada con filas y filas y filas de autos dejando a su paso estelas multicolores de 120 km/h. Y una ciudad cada vez más imposible de alcanzar para los peatones a oscuras. La muralla china temida.

Pensemos también en las luces nocturnas proyectadas por el autocine del Balcón del Valle, instalado en tierras de la Universidad pública, ahí donde las aulas no alcanzan y el presupuesto tampoco.

La ciudad de luces cegadoras sería esa que encandile de noche al turista distraído que no sabe que, a la sombra, quedaron niños haciendo malabares en los semáforos por una moneda. Que barridos bajo quién sabe qué alfombra, quedarán las más de 400 "personas que lavaban vehículos en la vía pública" como modo de subsistencia. Que bajo esos leds costosos habrá, rodeando una oxidada garita, una veintena de vecinos llegando tarde a sus destinos mientras esperan un colectivo que no pasará. O que un día de invierno una casilla de madera y cartón se iluminará con luces diferentes y arderá de pobreza en un asentamiento del oeste, cansado ya de ver cenizas.

Cuanto más ves
menos sabés...

...dicen los U2. Esperemos que, al menos, nos veamos tan bellos como dice la canción, en la ciudad de las luces cegadoras. Premio consuelo.


La cara del arroba

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Dicen los manuales de periodismo que para que un acontecimiento sea noticia debe cumplir con alguno de estos tres requisitos mínimos: ser novedoso, relevante para la audiencia, ser interesante. 

Bueno, éste cumple, al menos, con el primero.

Desvirtualizar no es una palabra que figure en el diccionario de la RAE. Es un concepto nuevo, inventado en la urgencia por nombrar la realidad del ahora, de lo que nos está pasando. Se sabe, en teoría de la comunicación: las cosas no existen sino hasta que son nombradas.

El término aludido cobra sentido en este mundo emergente cuando se decide abandonar la interacción mediada por tecnología y llevarla al plano tangible. Al cara a cara a veces devaluado, a veces hecho a un lado por comodidad, por distancias, el ímpetu de lo nuevo.

Dicen por ahí que no se trata de despojar al interlocutor de su faceta virtual -y agrego que tampoco se trata de conocer al "verdadero"-, sino de completarlo. Agregar la cuota de contacto físico "real" que, como seres sociales, necesitamos.

Es en un gesto, una mirada, un beso en la mejilla, una birra compartida que el proceso de desvirtualización rinde sus frutos, culmina (culminación como alcanzar el punto álgido de una cosa, no necesariamente terminar), arrebatando el arroba por una sonrisa.

Mucho de eso hubo un miércoles, en un bar de mesas "afuerita" con el peso de enero y sus más de 30° C nocturnos en Neuquén. Una primera sensación de "raro" que se diluyó al advertir que las personas que gesticulaban y prestaban voz a los antes avatares estáticos eran los mismos con quienes se ha establecido una cotidianidad de "verlos" -¿leerlos?- casi todos los días.

Desvirtualizar no quita el misterio -por si algún ortodoxo y ortodoxa tiene la duda-. Es hasta recomendable. Dejar el chat, el mensaje, extender los 140 caracteres y cambiarlos por un par de horas de conversación.

Y para alguien que llegó a Twitter por obligación, pero que se quedó por decisión propia, es una razón bastante convincente para seguir estando.



Bailando por un decreto

Esto es: , , ,



El "ya" son los padres. No me lo creo más. La inmediatez prometida con tan simple monosílabo, como el Papá Noel que baja todas las navidades por la chimenea, es un invento. No existe.

Y si alguien piensa lo contrario que pruebe hacer un llamado a la oficina de Leyes y Decretos de Neuquén. Y que después cuente cómo le fue.

Leyes y Decretos es un brazo más del Estado provincial cuya función es facilitar el acceso a -justamente- leyes y decretos de la provincia. Es, según lo definieron sus empleados, la "última partecita" de las normas: el famoso archívese.

El procedimiento para acceder a tales documentos es -debiera ser- sencillo. Se llama al número de teléfono de la oficina, se indica la norma buscada y se deja un correo electrónico a donde Leyes y Decretos enviará el pedido, de manera casi instantánea.

Bueno, eso en teoría. Porque las frases "ya te los envío", "en un ratito los mando", "los estoy enviando" son repetidas al hartazgo por el personal, hasta que pierden sentido. Hasta que el usuario habitué y la persona detrás del teléfono oficial establecen una especie de complicidad tácita: uno sabe que está mintiendo, el otro sabe que le están mintiendo, pero no confronta. Corta amablemente el teléfono y espera.

Al principio, para todo novato suele ser fácil. El problema comienza cuando uno se hace llamador o llamadora frecuente. De esos a quienes los empleados reconocen el correo electrónico y, por ende, cansados de tantos pedidos, se animan a preguntar: ¿Y vos de qué Ministerio sos? ¿De dónde llamás? Como si falta hiciera justificar por qué uno quiere leer el decreto que indica cuánto dinero paga el Consejo Provincial de Educación para alquilar un edificio que apenas usa. O por qué declara de interés provincial el concierto de Raúl Di Blasio o, si vamos más lejos, cómo se gestó, aprobó y cuánto costó el Plan de Seguridad de Sobisch.

Y así queda uno actualizando tres veces por minuto la bandeja de entrada sin suerte. Esperando el milagro que dija "un mensaje nuevo". Uno o los que sean. Todos los que decidamos pedir.

El acceso a la información pública es un derecho constitucional y una de las mayores deudas del Estado neuquino. La hegemonía unipartidaria que la gobierna casi desde su nacimiento supo hacer de la provincia una fortaleza de secretos y arbitrariedades abierta sólo para unos pocos.

La insistencia, la búsqueda y la paciencia son vitales y necesarias para que ciudadanos y ciudadanas hagamos respetar nuestro derecho. Mal que le pese a quienes estén del otro lado, no hay otra opción que seguir llamando, pidiendo, molestando y recordándoles que esos papeles que hoy les tocó tener son tan de ellos como tuyos y míos. Y que si los pedimos ahora es porque los queremos ahora y no mañana, pasado o "en un ratito" que, sabemos, significa que no llegará nunca.

Si querés probá: 
Leyes y Decretos +54 (0299) 4495120

+ info
Por favor, ¿me pide un decreto?, por Guillermo Berto


Aquí están, éstos son

Esto es: , , ,

Foto: Pablo Frizan


Al viento del domingo nadie le avisó que no hacía falta su ayuda para soplar las 10 velitas de Fasinpat. O le avisaron y quiso estar igual. Como quisieron estar los 15 mil o 20 mil invitados que festejaron junto a los obreros y obreras una década de recuperación del trabajo. De ese que sí dignifica.

10 años de gestión sin patrón ni explotadores. De desparramar solidaridad e inspirar canciones. Como la de Arbolito que entre vientos y acordes, invita: si pasás por Neuquén no te olvides de irlos a conocer. Haceles caso.

El festejo del domingo 20 de noviembre fue de 7 recitales que, en realidad, fue uno solo. Largo. Los invitados que no se querían ir y las bandas que tampoco. Como Manu Chao y sus 7 despedidas. Aquí no pegamos los ojos, decía el audio que se repitió cada vez. Fue cierto.

La casa casi que les quedó chica pero nos acomodamos todos. Cuando el corazón es grande... dicen. Más de uno se habrá quedado esperando el incidente. Tomá: 20 mil pibes amontonados en un remolino de pogo y ni un mal momento. Y una se pregunta qué pasaría si los 24 de marzo nos dejaran cuidarnos solos, y demostrarle al Estado que ya estamos grandes. Que no necesitamos su niñera violenta.

Teníamos el permiso de nuestras Madres: diviértanse, nos dijeron Inés y Lolín, después de enseñarnos un poquito más. Como hacen siempre. Como hizo también Bárbara Brito, que cruzó la cordillera para recordarnos que si no vamos por todo, no conseguiremos nada. Gracias. Y a Raúl Godoy, Alejandro López, y todos y todas las que, vestidos de gafa demostraron, una vez más, que la cosa marcha bien.

Y que va a andar mejor, porque Zanón es cada vez más -si acaso es posible- del pueblo. Pueblo que ya no es el Neuquén que acompaña en las marchas, sino Argentina, Alemania, Francia, Italia, España, México y todos quienes en presencia real o simbólica adhirieron al festejo.

Igual esta es una crónica innecesaria. Ya se dijo todo lo que se podía decir y se sintió todo lo que no se podía explicar. Así que esta es y será sólo una tarjeta de salutación más.


Para Zanon, la Fábrica Sin Patrones: 


Que siga la lucha.

¡Y que cumplan muchos más!